El perro muerde por las
noches mientras la luna está menguando. Y en su mordida, espuma blanca inyecta con
lentitud. Se desprende en el sereno un
aroma de azahar, de rosa marchita, de
sentimientos subterráneos. Veneno interno. El entorno determina al perro,
contamina al perro, lo moldea. Ya no es más su propia esencia porque se ha
disuelto en el alma colectiva. Ahora es imitación de risa, imitación de rabia,
imitación de llanto. Ha muerto en él aquel rebelde que borraba las malas
premisas y las falsas conclusiones; y en
su lugar, solo queda un perro-masa, que clava sus dientes (afilados por otros),
que gruñe sin consciencia; un perro que perdió su contorno para convertirse en
una mancha roja, esa, que destila de mi cuello mientras la luna desaparece.
Aquí está mi reflejo. Siente cómo abre una rendija por donde se escapa la luz y lanza allí, en ese flujo coloidal, palabras sin significado aparente que acarician o golpean el hipotálamo; y más tarde, cuando el sol se desliza detrás del contorno impreciso de la tierra, se desvanecen entre las sombras de los intrincados bosques dendríticos. Se escapan. Así son los espejismos.
jueves, 27 de junio de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
domingo, 12 de mayo de 2013
Festival de Lectura de Chacao 2013
Ese jueves 2 de Mayo fue complicado para mi. Se me hizo tarde, encontré mucho tráfico en el camino, y al llegar, no había lugar para estacionar. Me puse nerviosa porque pensé que no llegaría a tiempo a la lectura de mis cuentos. Di unas cuantas vueltas por el estacionamiento y estando a punto de dejar las llaves del carro al encargado, se abrió un espacio. Cuando salí de aquel lugar comenzó a llover con fuerza.Tenía un paraguas en la cartera y sandalias en mis pies. Así, caminé dos cuadras pisando el agua que corría con abundancia calle abajo. Sabía que en la Plaza Altamira habían espacios techados para proteger a la audiencia, pero era jueves y siempre está aquel sustito de si habrá gente allí, a las cuatro de la tarde y en esas condiciones climáticas. Para mi sorpresa había, no mucha, pero había. La poetisa venezolana María Antonieta Flores estaba sentada en primera fila y la periodista Carmen Rosa Gómez esperaba por el resto del grupo, es decir, por Joaquín Ortega, Y. Ahumada y por mí. La lluvia se calmó y cada vez más gente se incorporó al evento. Comenzamos tarde, por lo que nuestro espacio de lectura se redujo. La poetisa Carmen Verde Arocha presentó nuestros trabajos. Me tocó abrir el evento. Leí mis cuentos con intensidad, tratando de transmitir al público la emoción con la que los escribí. Luego los aplausos, la lectura de mis compañeros narradores y dramaturgos, y más aplausos. Me sentí honrada de compartir el evento con ellos. Los aplausos... qué bello gesto de agradecimiento; el público que asistió también los merecía por estar allí esa tarde a pesar de la lluvia, entre ellos, la arquitecto Lucía Ciarcia, la poetisa María Gabriela Rosas, el poeta Leonardo Melero, la escritora Kira Kariakin, la poetisa Georgina Ramirez, mi prima Ilse Rojas, mi padre Dr. Rafael Emilio Díaz, mis hijas Ana y Ariadna, los amigos, Nicolás Estrella de ICREA, Guiomar Flippo de Quesos Anaké y Avi Grabli de Almacenes Toledo. A ellos y a todos los que estuvieron presentes allí, mil gracias.
lunes, 8 de abril de 2013
Para un amigo imaginario.
Caracas, 13 de febrero de 2013.
Querido amigo,
¿Todo
bien? Ya sé que siempre hablamos, que te
parecerá extraño que no use el twitter, el PIN o el SKYPE. Lo que tengo que
decirte amerita más de ciento cuarenta caracteres y algo de drama, tú me
conoces.
Lo
cierto es, que te falta muy poco para
ser el amigo imaginario de mi infancia. Tú despiertas sentimientos y
sensaciones extrañas de vacío y compañía que no logro resolver, ¿me ayudas?
Recuerdo
que, como toda niña asmática, tenía ciertas prohibiciones de salir a jugar con
otras niñas, de hacer deportes, e incluso, de chapotear bajo la lluvia. Fue
entonces cuando lo conocí. Llegó una tarde, entró por la puerta de mi
habitación, me tomó de la mano y se quedó. Desde ese día, siempre estuvo
conmigo. Conversábamos, jugábamos largas horas, leíamos mi colección de cuentos
infantiles, y hasta salíamos a pasear juntos en el carro de mi papá; siempre
quería ser el último en entrar para estar junto a la ventana, y yo se lo permitía a cambio de que me dejara
mirar a mí también. ¿Me sigues? No sé en
qué momento este amigo se fue, seguramente se dio cuenta de que ya no lo
necesitaba.
Así
eres tú, como la sombra de ese amigo de la niñez. Una tarde apareciste entre los libros ¿lo
recuerdas? Me preguntaste si necesitaba
ayuda, el corazón hizo click y comenzaste a girar por la casa. Siempre estás cuando te necesito, dispuesto a
colaborar, a dar un buen consejo, un hombro, los brazos, los labios, a
entrecruzar las piernas... Unas veces texto, otras veces piel, pero siempre ojos,
oídos, pulgares.
En esta
historia no compartimos la misma ventana, hay una para cada uno, una mirada distinta
de las mismas cosas; tan es así, que de vez en cuando nos resulta difícil ponernos
de acuerdo; porque en tu cabeza hay
recuerdos de lugares en los que nunca he estado, canciones que nunca he
escuchado, libros que nunca he leído, y así con muchas otras cosas. Pero tienes que
haber notado que, cuando nos miramos, llega la amnesia y en ese silencio estamos bien; no hay palabra
posible cuando nuestros cuerpos dialogan, cerramos los ojos a las diferencias,
al menos yo lo hago, ¿y tú?
Yo no
sé si eres el amor (hay tantas formas de
amar), pero sé que eres la sonrisa. Mi vida es un collage y tú eres una de esas imágenes superpuestas sin sentido obvio,
que catapultan mi energía en espiral ascendente. El día que te vayas espero no notar tu
ausencia, que seas como esa sombra que se va disolviendo en la luz, no quiero sentir el asma que te abrió la
puerta.
Amigo,
¿todo bien? Espero que estas líneas llenas de drama sean las que esperas, si no
es así, arruga el papel y déjalas seguir.
Mariposa blanca.
jueves, 28 de marzo de 2013
Carl Sagan muere en 1996, y en 1998 se le publica un libro llamado "Miles de millones", que no habla de satélites que exploran el espacio, ni de la búsqueda de vida en otros planetas, sino de como los seres humanos estamos destruyendo la Tierra, el único planeta habitable. Akira Kurosawa muere en 1998. Dentro de sus últimas películas se encuentran Dreams (1990) y Rhapsody in August (1991), cuyo temas giran alrededor de las catástrofes ambientales y tecnológicas; en ellas, Kurosawa nos muestra su esperanza en que el hombre aprenda a vivir en concordancia con la naturaleza. De todo esto se desprende una coincidencia. La mitología tolteca nos dice lo siguiente: "El sueño del planeta es el sueño colectivo hecho de miles de millones de sueños más pequeños, de sueños personales que, unidos, crean un sueño de una familia, un sueño de una comunidad, un sueño de una ciudad, un sueño de un país, y finalmente, un sueño de toda la humanidad." Miguel Ruíz (1997, 1998). Podemos tener el planeta que soñamos, solo basta que nosotros, los miles de millones de seres humanos que estamos hoy aquí lo deseemos y actuemos en consecuencia. Estos grandes personajes de nuestra historia contemporánea nos dejaron un mensaje, creo que es hora de escucharlos.
http://www.casadellibro.com/libro-miles-de-millones/9788440680099/603184
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