Aquí está mi reflejo. Siente cómo abre una rendija por donde se escapa la luz y lanza allí, en ese flujo coloidal, palabras sin significado aparente que acarician o golpean el hipotálamo; y más tarde, cuando el sol se desliza detrás del contorno impreciso de la tierra, se desvanecen entre las sombras de los intrincados bosques dendríticos. Se escapan. Así son los espejismos.

martes, 24 de diciembre de 2013

Navidad post-electoral 2013




Arbol de Navidad, metálico              La navidad es verde y es azul; siempre verde y azul con pizcas de color.  Sin el pino moteado de nostalgia, ¿cómo sería?  Pero el aire turbio lo cambia todo.  Se apagaron mil luces  en el valle, la montaña es un muro. Ahora las fiestas son gris pizarra y no hay borrador. Las gaitas suenan anacrónicas,  Paradura infinita. Diciembre se proyecta como un mes de alegría y abundancia compartida, pero también hay dolor, hay gente enferma, muerte, familias rotas, carencias e infamias. Este año 2013 le ha abierto la puerta a la incertidumbre y esa puerta está llena de sombras. ¿Acaso se ha perdido la llave de la esperanza? Busquemos agua limpia, cantemos bajo la lluvia, hay que adorar al Niño que viene desnudo colgado de una estrella. Donde se apaga una luz, hay que encender 12 velas. Debemos cuidar el bosque, proteger sus retoños: no queremos un suelo estéril, ni bambalinas huérfanas.

¡Feliz Navidad!

viernes, 29 de noviembre de 2013

La Tierra está muriendo



            La Tierra está muriendo, la contaminación envuelve a la biosfera en una mortaja de tóxicos que eclipsan la luz, que desborda el silencio. La contaminación es muerte, es producción destructiva que nadie lamenta mientras  improvisamos la vida que huye, que solo en la noche se oculta, bajo el brillo de la luna que toca los sueños. Allí, un delfín suspendido en el aire mira hacia abajo su casa en ruinas. Ya no hay serpiente que se muerda la cola,  los relojes han detenido su marcha.

            Mientras el líquido mercurial se dilata sobre el color, la biosfera se viste de luto y nadie más llora el ocaso. Los efluvios nefastos tienen más valor que los frailejones, las garzas, los manglares o las abejas.  Sólo el amor que unifica puede romper la mortaja, solo el amor.

LECTURARTE Y FESTIVERD en el mes de noviembre de 2013.



Integrantes de la Editorial Eclepsidra. De izquierda a derecha: Carmen Verde, Gabriela Rosas, Deyanira Díaz, María Antonieta Flores y Yoyiana Ahumada.

            He llegado a pensar que el mes de noviembre está llamado a ser importante para mi. El año pasado, durante ese mes, realicé el "Ciclo de charlas ambientales" donde se dieron cita las organizaciones ambientalistas no gubernales de larga trayectoria en el país. Dentro de ese grupo cabe mencionar  a PROVITA, SADARBOL, ECOCLICK y el Movimiento Ecológico de Venezuela, entre otras. 

             Este año, entre el 13 y el 19 de noviembre, se realizó en la Plaza Alfredo Sadel el Festival de la lectura de Baruta "Lecturarte", con la participación de la Editorial Eclepsidra. En el marco del festival, la poeta y editora Carmen Verde Arocha presentó su libro titulado: "Cómo editar y publicar un libro. El dilema del autor.", he aquí la reseña: http://www.el-nacional.com/escenas/Carmen-Verde-Arocha-Publicar-literarios_0_308969431.html. Como escritora, fue una experiencia interesante el encuentro con otros autores de la editorial y con las personas que se acercaron a la feria a comprar o a curiosear libros. Me impresionó la apertura que las personas tienen hacia la literatura venezolana, y en especial, hacia los nuevos autores. 



                Tuve la oportunidad dejar alguna huella en "los gnomos" que encontaron hogar ese día, esperando que los lectores audaces disfruten la lectura de mis cuentos ecológicos. 


            Esa misma tarde realicé una actividad completamente distinta en la librería Sopa de Letras: la lectura del cuento "Aquella habitante de La Carbonera", que es sobre un sapito venezolano en peligro de extinción. Dicha actividad fue compartida con las integrantes del grupo Cuatro Costados Coach, Ylse Rojas y Lilia Batista, quienes realizaron juegos ecológicos alusivos al comportamiento animal y a su conservación. Imagínence qué complicado es jugar a la "r" como si fuese una cadena alimenticia: las gallinas tratando de atrapar a los gusanos al tiempo que evitan ser comidas por los lobos.  A dicha actividad se integraron los padres, y creo no equivocarme cuando digo que ellos se divirtieron tanto como los niños.


      
             El 19 de noviembre comenzó la celebración del Festival Internacional de Cine Verde de Venezuela, y para esa ocasión,  la Editorial Eclepsidra preparó un recital que tituló "Voces Vitrales.poesía", con la participación de los poetas Luis Gerardo Mármol, Victoria Benarroch y esta servidora. El evento se realizó con el apoyo de FUNVIVE, institución que actualmente se encuentra impulsando la figura del Ciudadano Verde. Allí realicé la lectura de "Cuentos para gnomos" y algunos textos inéditos. 







                  Estoy profundamente agradecida con la Editorial Eclepsidra,  la Librería Sopa de Letras, Cuatro Costados Coach, FUNVIVE y el IUNP, por todo el apoyo y el cariño que he recibido de ellos. Mil gracias.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Lejos del pueblo






Lejos del pueblo, Penélope escribe durante el día y borra por las noches, sentada ante esta ciudad inerte, con el quizás aún en sus costillas, espera agobiante. No existe el descanso ni la sensatez. Preciso es escribir en la arena, nunca en la piel, porque es semejante al sacrificio.

Lejos del pueblo, bajo la luz, Penélope espera el regreso de algo que parece pequeño, un virus tal vez, que se mezcla con la sangre y estalla desde adentro y se desborda. Se desborda. Escribe y borra con el mar en sus ojos, látigo incesante que va y viene, escribe y borra en silencio.

Penélope lleva puestos sus zapatos rojos, los esconde un poco por miedo al tifón. Piensa en el pueblo. Cuando chocan nubes grises cargadas de dolor se produce el rayo, también el trueno, breves manifestaciones de luz, sonido y energía que intimidan. Su magnificencia esconde algo,  y ella lo sabe.


miércoles, 16 de octubre de 2013

A que mundo queremos pertenecer



Me aterra escuchar, de vez en cuando, que lo ambientalista está devaluado, que hay cosas más importantes que resolver. Definitivamente, esta situación de país nos ha llevado a un estado de lamentable inconsciencia en muchos aspectos de nuestra vida. Estamos perdiendo la perspectiva. Mientras los países desarrollados avanzan con fuerza en la implementación de sus políticas ambientales, nosotros creemos en este lado del mundo que es una moda, simple esnobismo. Y es que ellos luchan por recuperar todos los espacios naturales que han perdido porque saben que de eso depende la vida artificial que nos hemos creado. Yo les pregunto: ¿Qué respiran? ¿Qué toman? ¿Qué comen? ¿Con qué realizan sus labores de aseo personal y de limpieza? ¿Qué sería de la agricultura y de la industria sin agua? ¿Qué comeremos cuando la tierra se desertifique? ¿Cuánto más CO, plomo, ácido nítrico y sulfúrico soportarán nuestros pulmones? ¿Cuando los recursos se agoten al límites qué haremos? Aquí mismo, en Caracas, ya no tenemos agua en forma constante en nuestras casas, ya vivimos la escasez. Cada día, el precio del botellón de agua mineral se incrementa. El agua era un bien gratis, abundante; ahora, con los problemas de las extensas sequías causadas por el Calentamiento Global, nuestros ríos están disminuyendo su caudal, y la poca agua que nos queda la estamos contaminando. Pensemos. Un individuo puede estar varios días sin alimentarse, pero sólo tres días sin agua. Estamos en constante intercambio con el entorno que nos rodea, si éste está contaminado, nosotros estaremos enfermos. Los tratamientos médicos son simples paliativos, sólo estaremos verdaderamente sanos cuando el ambiente que nos rodea lo esté. Tenemos la mira puesta en el blanco errado. Queremos producir y producir creyendo que eso incrementará nuestra calidad de vida. Es cierto que la producción nos da bienes, empleo... pero, ¿qué la sostiene? ¿No son los recursos naturales la materia prima? Hay maneras de producir, maneras de transformar los recursos naturales sin lesionarlos, de tener un empleo digno. Los países desarrollados están transformando sus tecnologías y métodos de producción para ajustarse a los nuevos tiempos, a los tiempos de escasez de recursos, de energía, incrementando la eficiencia de los procesos. ¿Qué estamos haciendo nosotros en Venezuela? Nuestra constitución venezolana nos dice que tenemos derecho a vivir en un "ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado". ¿Por qué no exigimos ese derecho si sabemos que de ello depende nuestra salud y nuestra productividad? Porque un individuo enfermo es menos productivo que uno sano, y lo que ganamos contaminando lo gastamos en tratamientos y medicinas costosas. El mundo artificial es un mundo gris, vacío, no se sostiene por sí mismo, se cimienta en la naturaleza, depende de ella. La próxima vez que diga que el ambiente no es un asunto de importancia, piénselo dos veces. De cualquier manera, la naturaleza siempre encontrará la forma de manifestarse y protegerse, ella tiene mejores mecanismos de conservación que nosotros que día tras día caminamos hacia la auto-destrucción sin darnos cuenta.



Econ. Deyanira Díaz